El
sueño del hombre de navegar por los espacios siderales y alcanzar
las estrellas, data de milenios. Los primeros cohetes de pólvora
se emplearon al principio en juegos artificiales; más tarde
se los utilizó para fines bélicos.
Sugieren por primera vez utilizarlos
para volar hacia otros cuerpos celestes, los novelistas franceses
Cyrano de Bergerar en “viaje a la Luna” en 1649, Archille
Eyraud en “viaje a Venus” en 1865, y Julio Verne en “Alrededor
de la Luna” en 1870.
Isaac Newton analiza en su obra,
“ mundi systemate” en 1731 , la puesta en órbita
terrestre de un cuerpo, tras comunicársele la velocidad requerida.
El escritor Eduard E. Hale en
“ The brick Moon” 1869-1870, describe la construcción
de un satélite artificial de la Tierra, habitable y destinado
para usos prácticos.- La idea de satélites artificiales
terrestres disparados por cañones, la sugiere Julio Verne en
su novela “Los quinientos millones de la Begum” en 1879.
El primer proyecto de aparato
volador impulsado por cohete - no como tema de ciencia ficción
- fundamentado científicamente, se debe a N. Kibalchich en
1881 (sabio Ruso). En 1893, H. Ganswindt inventor alemán promueve
la idea de un vehículo interplanetario impulsado a pólvora.
Sin embargo, K. Tsiolkovski
(invest. ruso) se refuta como el padre de la teoría de la navegación
espacial, de los principios básicos para construir naves cósmicas
impulsadas por un cohete, así como el autor de los primeros
planes de viajes interplanetarios, su obra “Exploración
de los espacios siderales con aparatos de reacción”.
Publicada en 1903 y las adiciones subsiguientes constituyen un fundamental
aporte al acervo de la ciencia.
Las teorías de Tsiolkovsky
se confirmaron y complementan en las sucesivas investigaciones llevada
a cabo en la ex URSS, en Francia por Robert Esnault - Pelterie (1913),
por Robert Goddard en 1919 en EE.UU., en Alemania por Hermann Oberth
(1923), k. Tsiolkovsky, no logró ver sus sueños concreta-
dos ya que falleció 22 años antes de que el hombre inicie
sus vuelos cósmicos.
A través de los siglos
de observación y experimentación la especie humana recorrió
un largo camino desde el concepto geocéntrico que los antiguos
tenían del Universo. Hemos pesado las estrellas, medido las
distancias , determinado sus movimientos, estudiados su composición,
trazado sus trayectorias y recompuesto la historia de sus vidas, pero
aún con todo ese bagaje de conocimientos en nuestro haber,
el misterio del Universo permanece aún fuera de nuestro alcance.
No somos capaces de responder aún a la pregunta obligada :
donde nos encontramos y qué hacemos dentro de esta estructura
colosal?...
El principal acontecimiento
cultural lo constituyen sin lugar a duda alguna, el impacto sobre
la vida humana de la ciencia pura y aplicada, desde los quantos y
la física relativista, a los cohetes de propulsión nuclear
o de los experimentales -aún en pequeña escala- en laboratorio
a través de la impulsión por rayos Láser.
Ningún aspecto de la
vida y pensamiento humano ha escapado a su influencia social, política,
económica y aún artística. La misma ciencia de
la astronomía ha acentuado su avance alcanzando el vertiginoso
ritmo de la época que vivimos, los grandes instrumentos de
observación y exploración que permiten escudriñar
casi al infinito con una precisión de funcionamiento asombrosa,
sólo puede comparase con la de los aceleradores nucleares de
alta energía, los radiotelescopios distribuidos por el mundo
y los satélites con misiones específicas portadores
de instrumentales complejos que nos han revelados formaciones celestes
hasta ahora insospechadas por el hombre.
Donde nos han llevado los avances
de la moderna astronomía en su intento de situar al hombre
en el Universo ?.... Los nada escolásticos pronunciamientos
de Copérnico, Kepler y Newton Revolucionaron ya las ideas científicas
del siglo XVII . En la actual era de los viajes espaciales nos vemos
otra vez forzados a aceptar un nuevo orden de ideas que más
sutil en sus evidencias, si se las comparan con las aportadas por
los gigantes de la astronomía renacentistas, resulta aún
más dramático en su significado y trascendencia.
La física desarrolla
sus procedimientos en base a los elementos de experimentación
que dispone, en nuestro caso los satélites, cosmonaves, naves
robotizadas destinadas a la exploración del espacio, especialmente
dentro del sistema solar, planetas, satélites, asteroides,
cometas, distintos tipos de radiaciones, ect.
Los viajes espaciales requieren
de una tecnología, altamente confiable y en un evolutivo movimiento
tecnológico capaz de satisfacer la demanda que cada segundo
surge como una necesidad de lograr objetivos nuevos y desafiantes,
para ello se requiere que los científicos de la rama que fuera
estén trabajando mancomunados tras ese logro final. Si bien
este logro nunca llega a ser final, es sólo relativo, pues
nuevos horizonte se desvelan cada vez que abrimos los ojos en cada
mañana.
En próximas entregas,
te revelaremos datos de misiones que hayan sido relevantes, y de las
próximas que irán a distintas partes del cosmos, también
nos abocaremos a desarrollar un pequeño cohete para experimentar.
Hasta la próxima.
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